A mitad de este largo descanso, siento haberme perdido.
El mundo que me rodea solo puede ser percibido por mis oídos, y es que al parecer yo he cambiado.
Por las noches solemos encontrarnos por insomnios, por las mañanas en mi espejo.
De día, te pierdo.
Con el transcurrir de las horas y ver desde la calle tu ventana, todavía te sigo esperando ¿por donde estas?
El próximo mes se cumple cuatro años de haber combatido contra el monstruo y dos de haberlo dejado. Ayer que lo soñaste y hoy que tuviste su visita ¿Cuanto más falta para hallarte?
Sé que fui una imprudente al leer tu diario, tus cartas, analizar tu vida.
Cómo no hacerlo, te necesito.
Por ti hice cosas que jamás haría y sí, soy tu locura pero qué importa si te privas a ti misma de soñar.
No pretendo regañarte. Sé que has hecho un buen trabajo hasta ahora, pero no justifica que no hagas nada, que no me encuentres.
No olvides que te sigo esperando. No olvides la promesa. No olvides que soy tú, no pretendas dejarme sola.

